7 de agosto de 2008

La fe es mía


Por Facundo Bianco

No sé si la fe mueve montañas. Pero hay algo seguro, y es que la fe, entendida bajo las distintas concepciones religiosas, ha sido el principal motor de una gran porción de la población de este planeta a lo largo de su historia.
Desde el discurso, cada religión se ha apoderado del concepto de fe. Así, se institucionalizaron las creencias de millones de personas, y se convirtió en negocio, en estructura de poder y de control.
En este rincón del mundo, fue el catolicismo el que logró mayor cantidad de adeptos, utilizando métodos un tanto difíciles de justificar. Más de cinco siglos atrás, la cruz convertida en espada aniquiló a miles de indígenas, dueños naturales de estas tierras, y obligó a los sobrevivientes a cortar de raíz con sus más grandes tradiciones.
El mensaje fue concreto: Dios o muerte. Ellos ya tenían sus dioses, y entre sus herencias más pesadas, cargaban con una fe infinita y una creencia de que todo sucedía por obra y gracia de aquellos, sus venerados dioses. El sol y la luna, por ejemplo.
Pero su fe no respondía al mismo Dios al que rendían cuentas aquellos piratas españoles que asomaron por el océano atlántico, y ese fue motivo suficiente para llevar adelante uno de los primeros grandes genocidios de la historia.
Como pasa con toda las organizaciones de grandes dimensiones, el dinero y el poder (el orden de los factores no altera el producto) fueron definiendo la injerencia de su doctrina en distintas sociedades. La acumulación de fieles comenzó mucho tiempo antes, más precisamente en el siglo IV, cuando el Imperio Romano adoptó el cristianismo como religión estatal. A partir de allí, los herejes fueron considerados enemigos del Estado, y para contener la creciente herejía que se expandía por el mundo, surgió en Francia una idea del Papa Inocencio III: La inquisición.
Hacia 1478 apareció la inquisición española, que tuvo jurisdicción más tarde sobre varios lugares del continente americano. Dependía directamente de la corona española, que mostraba su poder a través de un grupo policial. A los herejes se les aplicaba, en el mejor de los casos, la confiscación de sus bienes y la cadena perpetua. La opción más utilizada, sin embargo, era la pena de muerte.
Así, no fue extraño que el método de sometimiento llevado adelante con la veña de la Iglesia Católica en el próspero continente americano de 1492, fuera tan violento.
Ya para el siglo XX, el papel de la Iglesia en Argentina, como en el resto de Latinoamérica, camino siempre de la mano del poder capitalista. Apoyó las más cruentas dictaduras y persiguió y entregó a sus propios curas tercermundistas que ponían el rol social por encima de los intereses institucionales. Retrógrados y conservadores, los máximos dirigentes del clero defendieron genocidios, asesinatos políticos y vaciamiento económico de países enteros, persiguieron comunistas y mantuvieron relaciones más estrechas con las autoridades militares que con las democráticas.
La Iglesia Católica impuso e impone costumbres como arrodillarse, rezar, confesarse y demás. Sin embargo, algunos fieles, y otros no tanto, eligen brindar toda su fe a creencias paganas y populares que, no por estar fuera de la institución más represora de la historia, deben ser catalogadas como “payasadas”.
¿Sienten tambalear su poder cuando sus fieles clientes miran para otro lado?
La descalificación es el primer síntoma del miedo.
Las costumbres de las distintas culturas merecen respeto, lo que no implica tener que seguir sus prácticas y preceptos.
Si una institución genocida y corrupta pregona su fe, y se la respeta a lo ancho del mundo, deberían tener la misma suerte otras formas de fe, como las paganas.
¿El Gauchito Gil merece el mismo respeto que Cristo?
¿Por qué no?
Pregonar una forma de fe como la única fe posible, es clientelismo.
Y en eso anda la Iglesia Católica por estos días, viendo si el balance le da positivo.

2 comentarios:

Esquivando el éxito dijo...

Facu respeto tu nota pero las supersticiones no son una religión. Me parece que confundiste y mezclaste los temas.
Un abrazo y besos
Ali

Esquivando el éxito dijo...

Ali, gracias por tu comentario. Pero permitirme aclararte algunas cosas.
En ningun momento de la nota dije que las supersticiones son una religion, pero si que estan relacionadas a la fe y las creencias de cosas no tangibles.
Lo que quise señalar, es que las supersticiones merecen el mismo respeto que las costumbres religiosas.
Si se respetan tanto las costumbres que ordena la Iglesia Catolica, tan cuestionada, porque no respetar tambien creencias paganas y supersitiones populares??
De todos modos es tan solo una opinion.
Me puso contento que opines en mi nota, te agradezco de corazon.
Te mando un beso y un cariño.
Facu