16 de mayo de 2008

Derecho a la Información




Por Etienne Baigorri

“El vínculo orgánico entre propiedad privada de los medios de producción, es decir desigualdad estructural y radical, y ‘democracia’, ya no es un tema de polémica socializante, sino la regla del consenso.” Alain Badiou

Hay que aprovechar el viento de cambio que estamos viviendo, luchar por una nueva Ley de Radiodifusión de la democracia que reemplace a la ley de la dictadura aún vigente, ya que si unos pocos controlan la información no hay libertad real. Necesitamos un verdadero pluralismo informativo y cultural, con medios públicos fuertes al servicio de todos y no del gobierno de turno.

La iniciativa ciudadana formuló 21 ítems en los que debería basarse la ley. Uno de ellos aclara que se “deberá impedir cualquier forma de presión, ventajas o castigos de los comunicadores, empresas o instituciones prestadores en función de sus opiniones, línea informativa o editorial, en el marco del respeto al estado de derecho democrático y los derechos humanos”.

Los fundamentos de la coalición por una radiodifusión democrática también amparan “la producción local y nacional, ya que la ley establecerá cuotas que garanticen la difusión sonora y audiovisual de contenidos de producción local, nacional y propia”.

Más allá de los puntos básicos que propone este nuevo proyecto de ley hay que buscar sistemas de comunicación transparentes, que velen por la verdad y la información de una manera justa. Más aún, viviendo en una Argentina democrática.



Este momento de transición es muy importante, no solo para los comunicadores, sino para todo el pueblo, ya que como receptor tendrá derechos. Se creará la figura de la “Defensoría del público”, la cual recibirá las inquietudes de los habitantes de la Nación, con el fin de solucionar y aclarar los problemas que surjan.

Lo más importante, es que no podrá haber más monopolios, con la idea de acabar con la “libertad de empresa” y comenzar con la “libertad de prensa”. Tendrán que adoptarse políticas efectivas para evitar la concentración de la propiedad de los medios de comunicación. Multimedios como Clarín, súper empresas como La Nación deberán cambiar sus estrategias en el marco de esta nueva ley. Ese tal vez sea uno de las trabas fundamentales ya que muchos poderosos viven de ese negocio.

Lo raro y dudoso de la cuestión es la nueva postura del gobierno de cortar relaciones con sus principales aliados mediáticos hasta hace semanas nada más, y los medios, obviamente, se sienten traicionados y recién ahí empiezan a ser un poco más sinceros en sus contenidos aunque siguen jugando a la libertad de empresa, lo cual no está mal, si se blanqueara la situación. El problema en este país es siempre el mismo y volvemos a caer en la famosa regresión infinita sin encontrar soluciones reales.

No hay comentarios: