4 de mayo de 2008

"Hay que matarlo"



Por Matías Alba

Esa es la exclamación que se escucha de la mayor parte de la gente cada vez que se emite una información que alguna persona realizó un hecho de violación. También, varias veces, se le agrega otras “duras” ideas: “Hay que colgarlo y cortárselas” o “habría que dárselo a la familia y que ellos se ocupen”.

Hace un lustro, en la India se instauró la pena de muerte para los violadores. ¿El resultado? No sólo no bajo el delito, sino que aumentaron bruscamente las violaciones seguidas de muerte. Los abusadores, al ya saber que iban a ser fusilados y al terrible temor de ser identificados, mataban a sus víctimas.

Queda muy claro (hay muchos otros ejemplos de países que aplicaron la pena capital hacia los delincuentes, y el resultado fue negativo) que la mano dura hace el efecto boomerang: los abusadores también la aplican.

Entonces, agravar la pena no es lo correcto, pero seguramente una gran o “la” solución sería que los años que los violadores se encuentren en prisión se trate de resocializarlo.

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